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El muchacho del Sur (elixir patagónico)

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         Tuve mucho miedo de ser azul. El fuego de los Andes cambiaba de color cada noche y no podía escuchar el movimiento del agua. Así que me subí a la primera lancha que zarpaba a la mañana temprano.      El elixir patagónico me quemaba la comisura de la boca y me apretaba la garganta. Hacía tiempo que no sentía los olores y un cosquilleo en mi nariz me hizo lagrimear. Me picaba la cara con el viento y no me preocupé demasiado por mi cabello, aunque sentía que la brisa de la mañana me quería arrancar la cabeza.      Concentrada en ese engranaje de sensaciones, lo vi por primera vez. Llevaba encima todos los colores del firmamento y la luz del sol saliente resaltaba la tintura de su cabello revoltoso. Lo miré a los ojos y sentí cómo su mirada me veía completamente. Fue la única vez que sentí que alguien me viera. Viera mis colores de verdad y temí que los notara opacos, rodeados de negrura. Sin embargo, se acercó a mí igual,...

EL BESO DE LA MARIPOSA

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  (Imagen extraída de la página flordeplanta .com.ar) Una mariposa reposó un instante en mi mejilla y sentí un cosquilleo. Fue como un besito y se fue. La vi volar hacia el camino del narciso, pero siguió de largo y se recostó en el jazmín. Al contemplarla allí, tan serena, en calma, comprendí que el aroma y la quietud del jazmín no es una opción para la mariposa. Parecía, al principio, que se dirigía hacia el narciso, pero su destino siempre fue el jazmín.  ¿Quién quiere estar cerca de un narciso? Los complacientes que no se animan a avanzar hasta el jazmín, quienes aceptan el recorrido que tienen que hacer mirando hacia los costados, deseando recostarse en otras flores y para evitar algún tipo de riesgo el cual desconocen su existencia, se obligan a mirar hacia el frente y seguir hasta su "destino".  El narciso es muy hermoso, llamativo y puede ser algo vanidoso. Quienes se acercan a él no son capaces de reconocer su desequilibrado aroma hasta que es demasiado tarde. El...