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SALMO 66

 Soñé algo horrible. Tuve un sueño mundano, que estaba hablando gente, haciendo algo, nada importante. Luego estaba en mi casa y estaba oscura, alguien me hablaba pero ahora no recuerdo qué me dijo. Salí de mi pieza y mi vista estaba como nublada y oscura, por esto no podía caminar bien, tenía vértigo, me tambaleaba. Y la pesadilla recurrente comenzó. La odio, no me gusta, siento 《esa》 presencia de nuevo. Me da escalofríos, se me eriza la piel, tengo un nudo en todo el cuerpo. Me desespera, no puedo dejar de sentirlo, parece demoníaco. Tomé impulso para irme y escapar de esta presencia que me asfixia en pesadillas, pero hizo algo que nunca antes había hecho: me jaló del pelo… ¡¡¡Me jaló del pelo!!! Algo, alguien, agarró un mechón de mi cabeza desde el centro de mi cuero cabelludo, en la parte de atrás y sentí de forma nítida el tirón de pelo, me jaló la cabeza hacia atrás, de un tirón... ¡Ahora me acuerdo bien cómo empezó el sueño! Estaba soñando con gente y estábamos en "La Casit...

¿Cómo es el cielo en Malvinas?

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Recuerdo cuando ayudé a mi hermana con la mudanza. Encontramos al gato de la vecina en el ascensor, perdido, y lo llevamos al departamento hasta que llegara la dueña. Al rato, cuando acomodábamos algunas cajas y jugábamos con el gato, llegó el maestro mayor de obras a cobrar parte de la construcción de la nueva casa.      El hombre, que aparentaba aproximadamente cuarenta o cincuenta años, se sentó en una silla junto a la mesa y charlaba con mi hermana sobre el avance de la obra mientras yo jugaba con el gato arriba del sillón. Él preguntó el nombre del animal y cuál era su edad, le respondimos que desconocíamos esa información y le explicamos que lo habíamos encontrado y que estábamos esperando a la vecina.      No sé cómo engancharon el tema de los comegatos en Rosario, yo seguía paveando con el michi y presté atención a la conversación cuando mi hermana dijo algo como: “Se ve que hubo una época en que la gente se cagaba de hambre en serio y comían gatos ...

Reseña: La victoria del esmalte de uñas rojo

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 La victoria del esmalte de uñas rojo  ~  Amaya Blas Editorial: Caligrama 2019 Autobiografría interpelada por una enfermedad. La autora presenta una historia real, de humor negro y a modo de diario juega con esta etapa final de su enfermedad: o se va primero el esmalte de uñas rojo que lleva en las uñas de sus pies o se va el cáncer. Sin ahondar demasiado en la sinopsis o la trama de la historia, dado que este libro lo leí en 2020 (sí, durante la cuarentena) y hace años que retraso la redacción de la reseña para Edición Anticipada, voy a limitarme a comentar los aspectos que me llevo del libro. Fue una lectura que pasé de largo, nada complicada, con los días contados y un relato que se nota que fue escrito a mano y reproducido en un e-book. No es una obra literara sino lo que considero una expresión de la arte-terapia. La escritura terapéutica es muy eficiente cuando se trabaja el dolor, el padecimiento y la constante incertidumbre del mañana. Escribir nuestra...

El muchacho del Sur (elixir patagónico)

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         Tuve mucho miedo de ser azul. El fuego de los Andes cambiaba de color cada noche y no podía escuchar el movimiento del agua. Así que me subí a la primera lancha que zarpaba a la mañana temprano.      El elixir patagónico me quemaba la comisura de la boca y me apretaba la garganta. Hacía tiempo que no sentía los olores y un cosquilleo en mi nariz me hizo lagrimear. Me picaba la cara con el viento y no me preocupé demasiado por mi cabello, aunque sentía que la brisa de la mañana me quería arrancar la cabeza.      Concentrada en ese engranaje de sensaciones, lo vi por primera vez. Llevaba encima todos los colores del firmamento y la luz del sol saliente resaltaba la tintura de su cabello revoltoso. Lo miré a los ojos y sentí cómo su mirada me veía completamente. Fue la única vez que sentí que alguien me viera. Viera mis colores de verdad y temí que los notara opacos, rodeados de negrura. Sin embargo, se acercó a mí igual,...

Mente de cristal

 Siento que dentro de mi cráneo hay un vaso de cristal. Lo siento llenarse de líquido, a veces al levantarme de la cama se derrama un poco. Puedo percibir el líquido chorreando por las paredes internas. No duele, no lastima, solo es una sensación de derrame. Cuando pienso cosas en exceso o cuando estoy en mi cotidaneidad haciendo cualquier cosa pero estar pendiente de mi mente, puedo sentir cómo se raja el vaso. Una grieta disponible. Un tajo que saca a la luz un recuerdo, un flashback. Gotea, chorrea... pareciera que el vaso sigue lleno y está a punto de rebalsar, pero no lo hace. La grieta es cada vez más larga y llega hasta la base del mismo, en ese instante las lágrimas comienzan a surgir de mis ojos. Un llanto desconsolador, que sale a borbotones, no para y lastima el pecho. Me pican las costillas, me zumban los oídos, me duele la garganta, me pica el alma. ¿Otra vez? ¿Qué pasó? ¿Cómo hago para que el vaso deje de llenarse de líquido, deje de romperse con la presión? Aún con g...

Yo limpio, limpio, limpio

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       Le he cantado canciones a la luna, pero su luz ya no brilla sobre mí. Como un recuerdo medio difuso pude soñar que la veía irse detrás de mí. El jazmín en el jardín ya no estaba. El césped parejo, monocromático, pulcro. La voz de ella desde la lejanía diciendo: "Saqué el jazmín, ocupaba mucho espacio al pedo". ¿Qué cambió? Todo. Mi vida, mis mentiras ya no son iguales. Ella tampoco es quien era ayer. ¿Quién es? ¿Yo quién soy? No lo sé. Tuve miedo de encontrarme con el desconcierto real del verdadero jazmín arrancado de raíz, pero aquí sigue de pie, con nuevos brotes que yo he ido limpiado mientras ella no estaba... Ella ya no está para cuidar su jazmín. Yo lo cuido, yo estoy. Es así. Se siente que es al pedo limpiar la negrura de los brotes y recuperar el verde de aquellas ramas marchitas, pero lo hago igual. ¿Por qué cuido algo que no es mío? Porque siempre fue mío... solo que nunca tuve oportunidad de reconocerlo mío. Todo en esta casa es mío, las paredes, e...

Nos conoceremos en primavera...

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(Esta foto es de mi autoría. Capturada con Samsung s10e) Nos conoceremos de nuevo en primavera. Deja que el otoño pase, que tu aroma se despeje en la niebla del invierno, que el rocío de mis ojos se seque en esta inmunda humedad. Luego, sellaremos nuestro amor travieso en silencio, sumidos en un recuerdo inevitable de aquellas sensaciones que nos unieron. Pero espera a la primavera, a que un nuevo jazmín florezca en este caos que dejó tu ausencia...    Por Egle Nazar, Mayo 2023