Cómo leer CIEN AÑOS DE SOLEDAD y no morir en el intento



Gabríel José de la Concordia García Márquez, también conocido como “Gabo” fue un escritor, guionista, editor y periodista colombiano. Ganador de un Premio Nobel de Literatura (1982), entre otros. Es uno de los autores hispanoamericanos más distinguidos Sus obras notables fueron traducidas en 36 idiomas, entre ellas “El amor en los tiempos del cólera”, “El coronel no tiene quien le escriba”, “Crónica de una  muerte anunciada” y “Cien años de soledad”, las cuales cautivaron a lectores de todo el mundo.



Cómo leer Cien años de soledad y no abandonar la lectura


Tenemos que reconocer que no es una lectura fácil si se trata del primer libro que leemos del autor. Para acostumbrarnos al estilo narrativo de Gabo podemos comenzar a leer La Hojarasca, historia que abre paso a la creación del mítico Macondo, luego recomiendo la lectura de La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada (¡la primera novela corta que leí de García Márquez!). En la historia de Eréndira encontramos la larguísima fila de hombres que esperan ingresar a la gigante carpa blanca, esta escena aparece en Cien años de soledad y puede servirnos como punto de referencia para no trastabillar durante la lectura.


Más adelante, casi a la mitad de Cien años de soledad, se acota de una forma salpicada a un hombre que espera intermitentemente una carta de jubilación, carta que parece nunca llegar y aún así el hombre siempre revisa en la casa de correos. Esto es, nada más ni nada menos, la trama del libro El coronel no tiene quien le escriba. Uno de mis libros favoritos, pues gracias a esta historia me propongo como meta leer 100 libros al año (tarea ardua pero en algún momento cumpliré).


A mi parecer, la mejor forma de comenzar a leer los textos de un mismo autor es abordar la lectura de las Antologías de cuentos. Mis favoritas de Gabo son: Doce cuentos peregrinos y Ojos de perro azul


En el cuento La siesta del martes (en Ojos de perro azul) se relatan acontecimientos y personajes que también aparecen en Cien años de soledad. Tiene que ver con un ladrón que quiere ingresar a una casa pero este desconocía que Rebeca Buendía estaba del otro lado de la puerta.


No es excluyente seguir estas recomendaciones. En lo personal, abordé los textos de GGM de esta manera y por esto no se me dificultó tanto la lectura del libro.


Por último, indudablemente recomiendo tener a mano una guía, cuadro o árbol genealógico de la familia Buendía (Ay, ay, ay, ¡Aureliano!). Sí es complicado recordar todos los nombres y más de una vez se me ha hecho un matete para acordarme quién es Meme y cuál de los dos gemelos  es José Arcadio Segundo.



La edición ilustrada del libro, en ocasión de festejo por los 50 años de la publicación de Cien años de soledad tiene -además de ilustraciones hermosas de la mano de Luisa Rivera- el árbol genealógico en las primera páginas, ¡bastante necesario!



*Esta nota fue publicada originalmente bajo mi autoría en el Diario Digital Tinta Nova. Podés acceder a ella a través de este link.

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