Bécquer

 



Bécquer... en la secundaria te encontré y no quise dejarte ir. No sabía yo leerte. Hace unos años, cursando Literatura Española volví a encontrarte. No pienso soltarte más.

Gustavo Adolfo Bécquer (como él firmaba sus escritos puesto que su nombre de nacimiento es otro) nació en Sevilla, en España, el 17 de Febrero de 1836. Inmortalizado en sus escritos, obtuvo fama después de su muerte.

Sus rimas son las más oídas y las más conocidas, publicadas en 1871 y hoy en día podemos encontrarlas en el internet a montones. Trata temas como el amor, la poesía, la soledad y la muerte.


Mi selección:


RIMA II
 
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;


hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;


gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playas buscando va;


luz que en cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;


eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán.


RIMA III

Sacudimiento extraño
que agita las ideas
como el huracán empuja
las olas en tropel;

murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán sordo
anuncia que va a arder;

deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;

colores, que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris,
que nada en la luz;

ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;

memorias y deseo
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulso de llorar;

actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe
caballo volador;

locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador
¡Tal es la inspiración!

Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel;

hilo de luz que en haces 
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;

inteligente mano 
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir;

armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás;

cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal;

atmósfera en que giran 
con orden las ideas
cual átomos que agrupa
recóndita atracción

raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga;
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...

¡Tal es nuestra razón!
Con ambas siempre lucha
y de ambas vencedor,

tan solo el genio puede
a un yugo atar las dos.




RIMA XI

-Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena;
¿a mí me buscas? - No es a ti, no.

-Mi frente es pálida, mis trenzas, de oro;
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternura guardo un tesoro;
¿a mí me llamas? -No, no es a ti.

-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!



RIMA XXI

-¿Qué es poesía? - dices mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul.
-¿Qué es poesía? ¿Tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Comentarios

  1. ¿Quién da a Bécquer para leer en la secundaria...?
    Me quedo con sus leyendas, la poesía es demasiado "particular".

    Saludos,
    J.

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    Respuestas
    1. Tenía un manual de la escuela que contenía una unidad para trabajar la poesía. Allí estaban algunos poemas de Bécquer a modo de "introducción". No leí las leyendas, creo que tengo el libro guardado en algún lado. Gracias por pasar por mi blog y comentar, José. Un saludo.

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