Me miro al espejo...
Me miro al espejo y me saco las malas vibras, las malas energías, el desgano y los pelos de las cejas. Me saco de encima el malestar y trato de olvidar la pesadilla que me hizo despertar. Me saco el delineador corrido y las lagañas de mis pestañas. Me saco la ropa pesada y arrugada, y la dejo en la cama. Me saco el exceso de emociones que me hicieron transpirar en el día.
Cuando me miro en el espejo me saco los cristales que acompañan a mis ojos, para evitar verme tal cual soy, para no conocerme tan detalladamente, así, de un tirón. Me saco la sonrisa muchas veces porque no soporto ver mis dientes.
Me miro en el espejo y me saco las ganas de ver lo que hay a mi alrededor. Me encuentro en mi reflejo borroso mientras me pregunto si esa persona realmente soy yo, me pregunto si así me ven los demás y me digo que si fuese alguien más, no me gustaría verme así.
Me miro en el espejo y me saco los disgustos, los transformo en muecas y me conformo con la huella visual que queda en los espejos. Miro por última vez el espejo al final de mis ojos y digo en un susurro: "Ya no más".
Egle Nazar. Agosto 2019
¿Por qué tenemos esa costumbre y nunca la cuestionamos como tal?
ResponderBorrarSaludos,
J.
De poder sacarme cosas de encima, de esas que tanto me molestan, creo que procedería de ese modo pero en forma más violenta.
ResponderBorrarMe encantó el texto y me puso contento haber encontrado, por fin, un blog de prosa.
Saludos, Egle.
Ariel